TSE TSE, Mosca, s. Insecto africano (Glossina morsitans) cuyo picotazo es considerado el remedio mas eficaz contra el insomnio, aunque algunos pacientes prefieren ser mordidos por un novelista norteamericano (Mendax interminabilis).
Tumba, s. Bandera de la indiferencia. Hoy el consentimiento corriente confiere a las tumbas de cierta santidad, pero cuando han estado ocupadas mucho tiempo, no se considera pecado abrirlas y saquearlas; el famoso egiptólogo doctor Huggyns explica que una tumba puede ser inocentemente “visitada” cuando su ocupante ha terminado de oler, pues eso significa que ha exhalado toda su alma. Esta razonable opinión es espontáneamente aceptada por los arqueólogos y ha dignificado considerablemente la noble ciencia de la curiosidad.
Tumulto, s. Distracción popular prestada a los militares por asistentes honestos.
Turba, s. En una republica, aquellos que ejercen una destacada autoridad templada por elecciones engañosas. La turba es como el sagrado Simurg, de la fabula árabe: omnipotente, a condición de que no haga nada.
Textos y Consignas
Los textos que se reproducen a continuacion son extraidos aleatoriamente de las numerosas lecturas de estos años en los que transité la consistencia molecular de palabras y oportunidades.
Las Consignas escriturarias ayudan, desde su eventualidad, a construir el tejido igneo de las palabras a partir de una forma no estructurada de entenderlas.
Asi, forma y contenido, no son referencias de un marco teorico.
Mas sencillamente, Textos y Consignas son un juego ceremonial al que no hay que darle mucha veracidad.
Solo un poco, poquito de ternura y solidaridad...
Las Consignas escriturarias ayudan, desde su eventualidad, a construir el tejido igneo de las palabras a partir de una forma no estructurada de entenderlas.
Asi, forma y contenido, no son referencias de un marco teorico.
Mas sencillamente, Textos y Consignas son un juego ceremonial al que no hay que darle mucha veracidad.
Solo un poco, poquito de ternura y solidaridad...
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miércoles, 5 de enero de 2011
martes, 2 de noviembre de 2010
Clases Magistrales de Creatividad*
*Titulo pomposo y sobre exigente.
¿Cómo atravesar el cuerpo inanimado de un Poema fortuito?
Bueno, en principio tenemos al poema caído a nuestro lado.
Juramos inocencia.
Nosotros no lo hemos matado, ni siquiera con la pronunciación.
El poema sigue ahí, duro y uniforme, endureciéndose con el paso del tiempo; que es su tiempo, no el nuestro.
La sangre que pierde, imagino que son letras, se va agrandando en un charco denso.
Me alejo un poco, por el asco.
Es duro ver como se va degradando un cuerpo ajeno, tan cercano como cualquiera de nosotros, pero ajeno al fin.
El poema fortuito ha sido asesinado.
Lo sabemos nosotros.
¿Por que razón? Nos avergonzaría saber que podemos intuirlo.
Y nos da vergüenza esgrimir una causa.
Nadie lo ha pronunciado porque nadie da cuenta hoy día que hay poesía suelta por ahí. Y el poema era un penoso racimo de extrañezas.
Un pomposo orden que acabó sin pena ni gloria en un renglón reservado a los caídos en desgracia.
Nadie ha reclamado su cuerpo.
Y el orden y la razón tampoco han creído importante saber el autor de su muerte.
Solo, y acaso extraño, fue dado a la tierra en un osario comunitario, en donde son dejados a secar los cuerpos infortunados de otros poemas asesinados.
¿Y como atravesaremos el cuerpo inanimado de un poema fortuito?
Solo pronunciándolo.
¿Cómo atravesar el cuerpo inanimado de un Poema fortuito?
Bueno, en principio tenemos al poema caído a nuestro lado.
Juramos inocencia.
Nosotros no lo hemos matado, ni siquiera con la pronunciación.
El poema sigue ahí, duro y uniforme, endureciéndose con el paso del tiempo; que es su tiempo, no el nuestro.
La sangre que pierde, imagino que son letras, se va agrandando en un charco denso.
Me alejo un poco, por el asco.
Es duro ver como se va degradando un cuerpo ajeno, tan cercano como cualquiera de nosotros, pero ajeno al fin.
El poema fortuito ha sido asesinado.
Lo sabemos nosotros.
¿Por que razón? Nos avergonzaría saber que podemos intuirlo.
Y nos da vergüenza esgrimir una causa.
Nadie lo ha pronunciado porque nadie da cuenta hoy día que hay poesía suelta por ahí. Y el poema era un penoso racimo de extrañezas.
Un pomposo orden que acabó sin pena ni gloria en un renglón reservado a los caídos en desgracia.
Nadie ha reclamado su cuerpo.
Y el orden y la razón tampoco han creído importante saber el autor de su muerte.
Solo, y acaso extraño, fue dado a la tierra en un osario comunitario, en donde son dejados a secar los cuerpos infortunados de otros poemas asesinados.
¿Y como atravesaremos el cuerpo inanimado de un poema fortuito?
Solo pronunciándolo.
domingo, 31 de octubre de 2010
Clases Magistrales de Creatividad*
*Titulo pomposo y sobre exigente.
Buenos Días.
¿Cómo construir una bomba Atómica en el fondo de nuestra casa?
Muy sencillo.
Inicialmente, tomar los elementos que sabemos a conciencia que tienen que ver con la ciencia Nuclear.
Olvidarnos totalmente de aquellos que claman que solo utilicemos los paisajes que conocemos.
Primero: Tomemos un poquito, muy poquito nomás, de agua pesada. La hurtaremos de la cocina de nuestra abuela, la que llenó de ternura y amenazas nuestra mas tierna infancia (no se amedrenten a la hora de utilizar un lugar común en un texto que nada tiene de común. Lo hace equilibrado).
Segundo: Ya tengo el agua pesada, poquito, muy poquito. Ahora, tomo un electrón, lo saco de una mujer que conocí en un bar atestado, esa noche hace tanto, quien me contó su vida mientras transpiraba un perfume que mezclado con el alcohol, me hizo mirar lo que veía como a través de los ojos de una lechuza.
Tercero: Junto al agua pesada y al electrón en un cuenco azul. Los mezclo y le precipito una pequeña válvula de cierre hermético, la cual saqué de los bosques que intuí lejanos, por aquel complejo que me vino al nacer nomás, cuando comprendí que mi madre no podía acariciarme porque era manca.
Cuarto: Tomar una bandeja y colocar los elementos hasta ahora recolectados y agregarles la formula del Sr. Einstein, la que oímos que un policía le decía a otro de su misma calaña, mientras investigaba la habitación de un hotel barato ante la denuncia de una vecina sobre ciertos olores y ciertos gritos a altas horas de la noche.
Quinto: Poner todo en un horno a microondas. No tener miedo a tejer tecnología.
Sexto: Sacar y airear antes de servir.
Detonar en el día del aniversario del nacimiento del Dr. Frankenstein.
Buenos Días.
¿Cómo construir una bomba Atómica en el fondo de nuestra casa?
Muy sencillo.
Inicialmente, tomar los elementos que sabemos a conciencia que tienen que ver con la ciencia Nuclear.
Olvidarnos totalmente de aquellos que claman que solo utilicemos los paisajes que conocemos.
Primero: Tomemos un poquito, muy poquito nomás, de agua pesada. La hurtaremos de la cocina de nuestra abuela, la que llenó de ternura y amenazas nuestra mas tierna infancia (no se amedrenten a la hora de utilizar un lugar común en un texto que nada tiene de común. Lo hace equilibrado).
Segundo: Ya tengo el agua pesada, poquito, muy poquito. Ahora, tomo un electrón, lo saco de una mujer que conocí en un bar atestado, esa noche hace tanto, quien me contó su vida mientras transpiraba un perfume que mezclado con el alcohol, me hizo mirar lo que veía como a través de los ojos de una lechuza.
Tercero: Junto al agua pesada y al electrón en un cuenco azul. Los mezclo y le precipito una pequeña válvula de cierre hermético, la cual saqué de los bosques que intuí lejanos, por aquel complejo que me vino al nacer nomás, cuando comprendí que mi madre no podía acariciarme porque era manca.
Cuarto: Tomar una bandeja y colocar los elementos hasta ahora recolectados y agregarles la formula del Sr. Einstein, la que oímos que un policía le decía a otro de su misma calaña, mientras investigaba la habitación de un hotel barato ante la denuncia de una vecina sobre ciertos olores y ciertos gritos a altas horas de la noche.
Quinto: Poner todo en un horno a microondas. No tener miedo a tejer tecnología.
Sexto: Sacar y airear antes de servir.
Detonar en el día del aniversario del nacimiento del Dr. Frankenstein.
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