Textos y Consignas
Los textos que se reproducen a continuacion son extraidos aleatoriamente de las numerosas lecturas de estos años en los que transité la consistencia molecular de palabras y oportunidades.
Las Consignas escriturarias ayudan, desde su eventualidad, a construir el tejido igneo de las palabras a partir de una forma no estructurada de entenderlas.
Asi, forma y contenido, no son referencias de un marco teorico.
Mas sencillamente, Textos y Consignas son un juego ceremonial al que no hay que darle mucha veracidad.
Solo un poco, poquito de ternura y solidaridad...
Las Consignas escriturarias ayudan, desde su eventualidad, a construir el tejido igneo de las palabras a partir de una forma no estructurada de entenderlas.
Asi, forma y contenido, no son referencias de un marco teorico.
Mas sencillamente, Textos y Consignas son un juego ceremonial al que no hay que darle mucha veracidad.
Solo un poco, poquito de ternura y solidaridad...
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miércoles, 22 de junio de 2011
Cesar Aira- Las Conversaciones
La culpa era mía. Yo me lo había buscado, al lanzarme a una larga perorata de sutilezas y filosofías, en lugar de limitarme a lo básico, y dejar ver. Lo había hecho por infatuación intelectual, por el gusto de oírme hablar; era inevitable que terminara complicando lo simple y oscureciendo lo claro. Si ahora se demostraba, como parecía inminente, que lo obvio quedaba sin ver, yo quedaba colgado de un abismo, con todo mi palabrerio a cuestas. En el fondo daba lo mismo que la explicación hubiera sido larga o corta, salvo que con la larga yo había creado una expectativa mayor y me exponía a una decepción mas grave; si el no comprendía la diferencia entre el actor y el personaje de una película, era un imbecil. Y si lo era, yo no tenia mas remedio que perderle el respeto intelectual, y, mucho peor, nuestras conversaciones se extinguían en lo que tenia de bueno y gratificante para mi. No solo las perdía a futuro, pues necesariamente se me iban a ir las ganas de plantear temas interesantes o compartir reflexiones inteligentes con un necio de semejante calibre, sino que perdía retrospectivamente las conversaciones que habíamos tenido a lo largo de los años, y que constituían una parte tan central de mi vida. La revelación devaluaba el pasado, volvía ficticia toda su riqueza, y abría un agujero imposible de llenar. ¿Como llenar desde el presente un agujero del pasado?
miércoles, 13 de abril de 2011
Boris Vian- El Arracacorazones
Los tres niños galopaban a cuatro patas en la sala en donde se los encerraba antes de la mamada de tresocloques. Empezaban a perder la costumbre de dormir veinticuatro horas sobre veinticuatro y a gozar con la distensión de los miembros traseros. Noel y Joel daban grititos. Citroen, mas digno, daba vueltas lentamente en torno a una mesita baja. Jacquemort los contemplaba. Solía acercarse a ellos ahora, cuando parecían ya más seres vivientes que larvas. Por efectos del clima y los cuidados recibidos habían progresado notablemente para su edad. Los dos primeros tenían pelo liso, de un rubio claro. El tercero, morocho y crespo como el día de su nacimiento, parecía tener un año mas que sus dos hermanos. Se babeaban, como es natural. Cada una de sus detenciones sobre la alfombra quedaba marcada por una manchita húmeda, unida un instante a la boca de su autor por un largo hilo momentáneo, flexible, frágil y cristalino. Jacquemort vigilaba a Citroen. Este, con la nariz apuntando al suelo, giraba ahora con suma energía. Luego sus movimientos se hicieron más lentos y se sentó. Levanto la mirada por encima de la mesita. - ¿En que estas pensando? –pregunto Jacquemort. - ¡Baauuuu!... –dijo Citroen. Tendió la mano hacia el objeto. Demasiado lejos. Se acerco sin abandonar la posición sentada y, asiendo deliberadamente el borde con los dedos, se puso de pie. - Ganaste –dijo Jacquemort-. Es exactamente así como hay que hacer. - ¡Oh, baauuu! –respondió Citroen, que soltó, cayo sentado de golpe y pareció asombrado. - ¿Ves? –dijo Jacquemort-. No había que soltarse. Es sencillo. Dentro de siete años harás tu primera comunión, dentro de veinte habrás terminado tus estudios, y cinco años mas tarde te casaras.
miércoles, 6 de abril de 2011
Octavio Paz- El Arco y la Lira
Las palabras se conducen como seres caprichosos y autónomos. Siempre dicen “esto y lo otro” y, al mismo tiempo, “aquello y lo de mas allá”. El pensamiento no se resigna; forzado a usarlas, una y otra vez pretende reducirlas a sus propias leyes; y una y otra vez el lenguaje se rebela y rompe los diques de la sintaxis y del diccionario. Léxicos y gramáticas son obras condenadas a no terminarse nunca. El idioma esta siempre en movimiento, aunque el hombre, por ocupar el centro del remolino, pocas veces se da cuenta de este incesante cambiar. De ahí que, como si fuera algo estático, la gramática afirme que la lengua es un conjunto de voces y que estas constituyen la unidad más simple, la célula lingüística. En realidad, el vocablo nunca se da aislado; nadie habla en palabras sueltas. El idioma es una totalidad indivisible; no lo forman la suma de sus voces, del mismo modo que la sociedad no es el conjunto de los individuos que la componen. Una palabra aislada es incapaz de constituir una unidad significativa. La palabra suelta no es, propiamente, lenguaje; tampoco lo es una sucesión de vocablos dispuestos al azar. Para que el lenguaje se produzca es menester que los signos y los sonidos se asocien de tal manera que impliquen y trasmitan un sentido. La pluralidad potencial de significados de la palabra suelta se transforma en la frase en una cierta y única, aunque no siempre rigurosa y univoca, dirección. Así, no es la voz, sino la frase u oración, la que constituye la unidad más simple del habla. La frase es una totalidad autosuficiente; todo el lenguaje, como un microcosmo, vive en ella. A semejanza del átomo, es un organismo solo separable por la violencia. Y en efecto, solo por la violencia del análisis gramatical la frase se descompone en palabras. El lenguaje es un universo de unidades significativas, es decir, de frases.
sábado, 30 de octubre de 2010
D. H. Lawrence- Literatura Clásica Norteamericana
“Por eso Poe llama “relatos” a sus producciones. Son un encadenamiento de causa y efecto.
Empero, sus mejores narraciones no son relatos. Son algo más. Son descripciones horribles del alma humana, retorciéndose en las convulsiones de la ruptura.
Además son relatos de amor.
“Ligeia” y “The fall of the house of Usher” son en realidad relatos de amor.
El amor es la atracción vital misteriosa que une a las cosas. Por esta razón el sexo es la crisis del amor. Porque en el sexo los dos sistemas vasculares del macho y de la hembra entran en contacto. Solo se interpone entre ellos una mínima película. Si esta película se rompe, es la muerte.
Comprobamos que existe un límite para todas las cosas. Hay un limite para el amor.”
Empero, sus mejores narraciones no son relatos. Son algo más. Son descripciones horribles del alma humana, retorciéndose en las convulsiones de la ruptura.
Además son relatos de amor.
“Ligeia” y “The fall of the house of Usher” son en realidad relatos de amor.
El amor es la atracción vital misteriosa que une a las cosas. Por esta razón el sexo es la crisis del amor. Porque en el sexo los dos sistemas vasculares del macho y de la hembra entran en contacto. Solo se interpone entre ellos una mínima película. Si esta película se rompe, es la muerte.
Comprobamos que existe un límite para todas las cosas. Hay un limite para el amor.”
George Bataille- Más allá de la seriedad
“Hablo de la felicidad. Pero, por el momento no es más que un deseo; y el deseo concebido me separa de su objeto. Escribo, y no tolero una diferencia entre lo que seré cuando termine el trabajo y yo, que ahora pretendo realizarlo. Escribo deseando que me lean; pero el tiempo me separa del momento en que seré leído. Cadena sin fin: si fuera leído como pretendo serlo y si el deseo de leerme respondiera al que tengo de escribir ¿Cuánto sufriría el lector por la diferencia entre aquel que será tras haberme leído y este, al que perturba un oscuro presentimiento. Al contrario, leemos algunos libros con cierto temor de que una vez llegados al final, tengamos que abandonarlos… Pero en el libro que nos deja y del cual solo nos separamos con pesar, nada se ha dicho de la felicidad sino únicamente de la esperanza de felicidad. O acaso solo la esperanza (la esperanza es siempre un miedo a no alcanzar, la esperanza es el deseo pero abierto al miedo) solo la esperanza hace visible allí, la felicidad…”
Henry Michaux – Postes Angulares
“Antes de ser obra el pensamiento es trayecto.
No tengas vergüenza de pasar por lugares molestos, indignos, aparentemente no hechos para ti. El saber de quien los evite para conservar su nobleza, siempre tendrá el aspecto de haberse quedado a mitad de camino.”
“El estilo, esa comodidad para instalarse e instalar al mundo, ¿será el hombre? ¿esa sospechosa adquisición por la cual se elogia al escritor que se regocija? Su supuesto don se adherirá a él, endureciéndolo sordamente. Estilo: (mal) signo de la “distancia no modificada” (pero que hubiera podido, hubiera debido cambiar), la distancia en la que erróneamente permanece y se queda frente a su ser, a las cosas y a las personas. ¡Bloqueado! se había precipitado en su estilo (o lo había buscado laboriosamente): Por un falso camino, abandono su totalidad, su posibilidad de cambio, de mutación.
Nada de que enorgullecerse. Estilo que se volverá falta de coraje, falta de apertura, de reapertura; en suma, una invalidez.
Trata de salir de allí. Ve lo suficientemente lejos en ti para que tu estilo ya no pueda seguir.”
No tengas vergüenza de pasar por lugares molestos, indignos, aparentemente no hechos para ti. El saber de quien los evite para conservar su nobleza, siempre tendrá el aspecto de haberse quedado a mitad de camino.”
“El estilo, esa comodidad para instalarse e instalar al mundo, ¿será el hombre? ¿esa sospechosa adquisición por la cual se elogia al escritor que se regocija? Su supuesto don se adherirá a él, endureciéndolo sordamente. Estilo: (mal) signo de la “distancia no modificada” (pero que hubiera podido, hubiera debido cambiar), la distancia en la que erróneamente permanece y se queda frente a su ser, a las cosas y a las personas. ¡Bloqueado! se había precipitado en su estilo (o lo había buscado laboriosamente): Por un falso camino, abandono su totalidad, su posibilidad de cambio, de mutación.
Nada de que enorgullecerse. Estilo que se volverá falta de coraje, falta de apertura, de reapertura; en suma, una invalidez.
Trata de salir de allí. Ve lo suficientemente lejos en ti para que tu estilo ya no pueda seguir.”
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