“El joven se llamaba Floyd Wells, era bajo y casi no tenia barbilla. Había intentado seguir varias carreras: soldado, bracero, mecánico y ladrón. Esta ultima, le había valido una sentencia de tres a cinco años en la penitenciaria del estado de Kansas. La noche del martes 17 de noviembre de 1959 estaba tumbado en su celda con un par de auriculares de radio pegados a sus orejas. Escuchaba las noticias, pero la voz del locutor y la falta de interés de los acontecimientos de aquel día (“El canciller Konrad Adenauer llegó a Londres ayer para entrevistarse con el primer ministro Harold Macmillan... El presidente Eisenhower ha tenido una conferencia que ha durado setenta minutos, sobre problemas especiales y el presupuesto financiero de los mismos con el doctor T. Keith Glennan”) le estaba provocando sueño. Su somnolencia se desvaneció al instante cuando de pronto oyó “los funcionarios encargados de la investigación del trágico asesinato de los cuatro miembros de la familia Herbert Clutter han dirigido al público la petición de que facilite cualquier información que pueda contribuir al esclarecimiento del desconcertante crimen. Clutter, su mujer y sus dos hijos adolescentes fueron hallados asesinados en su finca cerca de Garden City, el pasado domingo por la mañana. Cada uno de ellos apareció atado, amordazado y con un tiro en la cabeza disparado por una escopeta calibre 12. Los investigadores admiten que les es imposible dar con el motivo del crimen, definido por Logan Sanford, director de la oficina de investigaciones de Kansas, como el más atroz de la historia de ese estado. Clutter, un destacado hacendado delegado electo de Eisenhower en la comisión federal de crédito agrícola.”
Wells se quedó atónito. Con el tiempo describiría su reacción diciendo que “no podía creerlo”. Sin embargo tenia buenas razones para creerlo porque no solo conocía perfectamente a la familia asesinada sino también a quien había cometido el crimen...”
Textos y Consignas
Los textos que se reproducen a continuacion son extraidos aleatoriamente de las numerosas lecturas de estos años en los que transité la consistencia molecular de palabras y oportunidades.
Las Consignas escriturarias ayudan, desde su eventualidad, a construir el tejido igneo de las palabras a partir de una forma no estructurada de entenderlas.
Asi, forma y contenido, no son referencias de un marco teorico.
Mas sencillamente, Textos y Consignas son un juego ceremonial al que no hay que darle mucha veracidad.
Solo un poco, poquito de ternura y solidaridad...
Las Consignas escriturarias ayudan, desde su eventualidad, a construir el tejido igneo de las palabras a partir de una forma no estructurada de entenderlas.
Asi, forma y contenido, no son referencias de un marco teorico.
Mas sencillamente, Textos y Consignas son un juego ceremonial al que no hay que darle mucha veracidad.
Solo un poco, poquito de ternura y solidaridad...
viernes, 5 de noviembre de 2010
Slavoj Zizec- Lacrimae Rerum- El Ciberespacio
“... Si Adán cayó en desgracia y fue expulsado del Paraíso no fue simplemente porque se dejó tentar; la idea es mas bien que cometió el error filosófico de “retroceder” del Ocasionalismo a un vulgar empirismo sensual, según el cual los objetos materiales afectan directamente a nuestros sentidos, sin la mediación del Gran Otro (Dios) o dicho de otro modo, la Caída tiene que ver ante todo con las convicciones filosóficas de Adán. Antes de la Caída, Adán tenía un perfecto dominio sobre su cuerpo y conservaba la distancia respecto a él, consciente de que la conexión entre su alma y su cuerpo era contingente y meramente ocasional, era capaz en todo momento de suspenderla, bloquearla y dejar de sentir dolor o placer. El dolor y el placer no eran fines en si mismo, servían solo para dar información sobre lo que era bueno o malo para la supervivencia de su cuerpo. La Caída se produjo cuando Adán se entrego excesivamente (es decir mas allá de lo necesario para recoger la información precisa para la supervivencia en el entorno natural) a sus sentidos, cuando dejó que sus sentidos lo afectaran hasta el punto de perder su distancia respecto a ellos y apartarse del pensamiento puro. El objeto responsable de la Caída, por supuesto, fue Eva. Adán cayó cuando la visión de Eva desnuda le distrajo por un momento y le hizo creer que la causa de su placer sexual era la propia Eva, de forma directa y no ocasional; Eva fue responsable de la Caída en la medida en que dio pie al error filosófico del realismo sensual. Cuando Lacan asegura que “la femme n¨existe pas”, hay que leer la proposición como un argumento decisivo en favor del Ocasionalismo y en contra del empirismo sensual, cuando un hombre goza sexualmente de la mujer, esta no es la causa directa sino ocasional de su goce, el hombre goza de la mujer porque Dios (el Gran Otro, la red simbólica) la sostiene como objeto de satisfacción. En otras palabras, Eva ocupa el lugar de la negación fetichista primordial de la “castración”, es decir la negación de que el efecto que produce un objeto sensual (la mujer) no se funda directamente en sus propiedades, sino que viene mediado por el lugar que ocupa en el orden simbólico, y como ya señalo san Agustín, el castigo, el precio que Adán tuvo que pagar por su Caída, consistió muy adecuadamente en una perdida del pleno dominio sobre su cuerpo: la erección de su pene escapó a partir de entonces a su control...”
Julian Barnes- El Loro de Flaubert
“Los que no son como nosotros necesitan tener la religión de la desesperanza” Hay que estar a la altura de nuestro propio destino, es decir ser tan impasible como el, a fuerza de repetir: es así! es así! es así! y de contemplar el agujero negro, logramos la calma. Ellen no tenía ni siquiera esta religión. ¿Por que iba de tenerla? ¿Por mi? Siempre le pedimos a los desesperados que no sean egoístas, que piensen en los demás. Lo cual me parece injusto. ¿Por que cargar sobre sus espaldas la responsabilidad del bienestar de los demás, cuando ya viven aplastados por la suya propia? Quizás hubiese, además, otra cosa. Hay personas que cuando se hacen mayores, parecen estar más convencidas de su propia importancia. Y a otras le ocurre lo contrario. ¿Encierra esto alguna lección para mí? ¿No queda mi vida, tan corriente, resumida, incluida, convertida en algo inútil, por la vida un poco menos corriente de otra persona? No estoy diciendo que tengamos el deber de negarnos a nosotros mismos ante aquellos a quienes juzgamos más interesantes. Pero la vida, desde ese punto de vista, es como la lectura. Y tal como ya he dicho antes, si todas las reacciones que yo he tenido ante un libro ya han sido experimentadas y analizadas por un critico profesional, ¿que sentido tiene mi lectura? El único sentido que tiene es que es la mía. Del mismo modo, ¿que sentido tiene vivir mi propia vida? Tiene sentido porque es la mía. Pero ¿que ocurre cuando esta respuesta empieza a ser cada día menos convincente?
Los tres requisitos indispensables para ser feliz son la estupidez, el egoísmo y la salud. Pero, si falta la primera, no hay nada que hacer...”
Los tres requisitos indispensables para ser feliz son la estupidez, el egoísmo y la salud. Pero, si falta la primera, no hay nada que hacer...”
jueves, 4 de noviembre de 2010
Anthony Burgess- La Naranja Mecánica- Introducción
“... Por definición el ser humano esta dotado de Libre Albedrío y pude elegir entre el bien y el mal. Si solo puede actuar bien o solo puede actuar mal, no será mas que una Naranja Mecánica, lo que quiere decir que en apariencia será un hermoso organismo con color y zumo, pero de hecho no será mas que un juguete mecánico al que Dios o el Diablo (o el todopoderoso estado, ya que esta sustituyéndolo a los dos) le darán cuerda. Es tan inhumano ser totalmente bueno como totalmente malvado. Lo importante es la elección moral. La maldad tiene que existir junto a la bondad para que pueda darse esa elección moral. La vida se sostiene gracias a la enconada oposición de entidades morales. De eso hablan los noticiarios morales. Desgraciadamente hay en nosotros tanto pecado original que el mal nos parece atractivo. Destruir es más fácil y mucho más espectacular que crear. Nos gusta morirnos de miedo ante visiones de destrucción cósmica... Parece mojigato e ingenuo negar que mi intención al escribir la novela era excitar las peores inclinaciones de mis lectores. Mi saludable herencia de pecado original se exterioriza en el libro y disfruto violando y destruyendo por poderes. Es la cobardía innata del novelista, que delega en personajes imaginarios los pecados que el tiene la prudencia de no cometer. Pero el libro también guarda una lección moral, la tradición de repetición e la importancia de la elección moral. Es precisamente el hecho de que esa lección destaca tanto lo que me hace menospreciar a veces la Naranja Mecánica como una obra demasiado didáctica para ser artística. No es misión del novelista predicar sino mostrar...”
martes, 2 de noviembre de 2010
Clases Magistrales de Creatividad*
*Titulo pomposo y sobre exigente.
¿Cómo atravesar el cuerpo inanimado de un Poema fortuito?
Bueno, en principio tenemos al poema caído a nuestro lado.
Juramos inocencia.
Nosotros no lo hemos matado, ni siquiera con la pronunciación.
El poema sigue ahí, duro y uniforme, endureciéndose con el paso del tiempo; que es su tiempo, no el nuestro.
La sangre que pierde, imagino que son letras, se va agrandando en un charco denso.
Me alejo un poco, por el asco.
Es duro ver como se va degradando un cuerpo ajeno, tan cercano como cualquiera de nosotros, pero ajeno al fin.
El poema fortuito ha sido asesinado.
Lo sabemos nosotros.
¿Por que razón? Nos avergonzaría saber que podemos intuirlo.
Y nos da vergüenza esgrimir una causa.
Nadie lo ha pronunciado porque nadie da cuenta hoy día que hay poesía suelta por ahí. Y el poema era un penoso racimo de extrañezas.
Un pomposo orden que acabó sin pena ni gloria en un renglón reservado a los caídos en desgracia.
Nadie ha reclamado su cuerpo.
Y el orden y la razón tampoco han creído importante saber el autor de su muerte.
Solo, y acaso extraño, fue dado a la tierra en un osario comunitario, en donde son dejados a secar los cuerpos infortunados de otros poemas asesinados.
¿Y como atravesaremos el cuerpo inanimado de un poema fortuito?
Solo pronunciándolo.
¿Cómo atravesar el cuerpo inanimado de un Poema fortuito?
Bueno, en principio tenemos al poema caído a nuestro lado.
Juramos inocencia.
Nosotros no lo hemos matado, ni siquiera con la pronunciación.
El poema sigue ahí, duro y uniforme, endureciéndose con el paso del tiempo; que es su tiempo, no el nuestro.
La sangre que pierde, imagino que son letras, se va agrandando en un charco denso.
Me alejo un poco, por el asco.
Es duro ver como se va degradando un cuerpo ajeno, tan cercano como cualquiera de nosotros, pero ajeno al fin.
El poema fortuito ha sido asesinado.
Lo sabemos nosotros.
¿Por que razón? Nos avergonzaría saber que podemos intuirlo.
Y nos da vergüenza esgrimir una causa.
Nadie lo ha pronunciado porque nadie da cuenta hoy día que hay poesía suelta por ahí. Y el poema era un penoso racimo de extrañezas.
Un pomposo orden que acabó sin pena ni gloria en un renglón reservado a los caídos en desgracia.
Nadie ha reclamado su cuerpo.
Y el orden y la razón tampoco han creído importante saber el autor de su muerte.
Solo, y acaso extraño, fue dado a la tierra en un osario comunitario, en donde son dejados a secar los cuerpos infortunados de otros poemas asesinados.
¿Y como atravesaremos el cuerpo inanimado de un poema fortuito?
Solo pronunciándolo.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Amelie Nothomb- Metafísica de los Tubos
“Desde hace mucho tiempo, existe una inmensa secta de imbéciles que oponen sensualidad e inteligencia. Es un circulo vicioso: se privan de placeres para exaltar sus capacidades intelectuales, lo cual solo contribuye a empobrecerles. Se convierten en seres cada vez más estupidos, y eso les reconforta en su convicción de ser brillantes, ya que no se ha inventado nada mejor que la estupidez para creerse inteligente.
El deleite, en cambio, nos hace humildes y admirativos con lo que lo produce, el placer despierta la mente y la empuja tanto hacia la virtuosidad como hacia la profundidad. Se trata de una magia tan potente que, a falta de voluptuosidad, la sola idea de esta, resulta suficiente. Mientras existe esta noción, el ser esta a salvo. Pero la frigidez triunfante esta condenada a celebrar su propia insustancialidad.”
El deleite, en cambio, nos hace humildes y admirativos con lo que lo produce, el placer despierta la mente y la empuja tanto hacia la virtuosidad como hacia la profundidad. Se trata de una magia tan potente que, a falta de voluptuosidad, la sola idea de esta, resulta suficiente. Mientras existe esta noción, el ser esta a salvo. Pero la frigidez triunfante esta condenada a celebrar su propia insustancialidad.”
Jean Paul Sartre- “Baudelaire”
“No tuvo la vida que merecía” De esta máxima consoladora, la vida de Baudelaire parece una magnifica ilustración. No merecía, por cierto, aquella madre, aquella perpetua estrechez, aquel consejo de familia, aquella querida avara, ni aquella sífilis, ¿y hay algo más injusto que su fin prematuro? Sin embargo, con la reflexión surge una duda: si se considera al hombre mismo, no carece de fallas y en apariencia, de contradicciones: aquel perverso adoptó de una vez por todas la moral mas vulgar y rigurosa, aquel refinado frecuenta las prostitutas mas miserables, el gusto por la miseria es lo que lo retiene junto al flaco cuerpo de “Louchette” y su amor a la “horrorosa judía” es como una prefiguración del que mas tarde le inspirará Jeanne Duval; aquel solitario tiene un miedo horrible a la soledad, nunca sale sin compañía, aspira a un hogar, a una vida familiar; aquel apologista del esfuerzo es un “abúlico”, incapaz de someterse a un trabajo regular; lanzó invitaciones al viaje, reclamó destierros, soñó con países desconocidos, pero vacilaba seis meses antes de marcharse a Honfleur, y el único viaje que hizo le pareció un largo suplicio, ostentaba desprecio y aun odio por los graves personajes encargados de su tutela, sin embargo jamás trató de liberarse de ellos ni perdió ocasión de soportar sus fraternales amonestaciones. ¿Es pues, tan diferente de la existencia que llevó? ¿Y si hubiera merecido su vida? ¿Si, al contrario de las ideas recibidas, los hombres nunca tuvieran sino vida que merecen?”
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